Las observaciones de los ancianos navajos y la revisión de nuestra comprensión de los registros científicos convencionales
Dr. M.H. Redsteer, US Geological Survey; Dr. K.B. Kelley, Navajo Nation; y H. Francis, Navajo Nation
La Nación Navajo de Arizona, Nuevo México y Utah en el sudoeste de Estados Unidos, es una región que abarca el 36% de las reservas indias de Estados Unidos. En estas remotas tierras áridas, los pueblos tradicionales practican un estilo de vida basado en la subsistencia, vinculado a las condiciones del entorno y dependiente del abastecimiento de agua. El aumento de la aridez junto con las sequías amenazan la existencia de la cultura navajo y la supervivencia de las comunidades navajos tradicionales. Pese a que estas remotas tierras áridas han tenido un control deficiente, ya que solo cuentan con una estación de seguimiento del servicio meteorológico nacional por cada 6700 km2, los datos proporcionados por las observaciones realizadas por los ancianos navajos a lo largo de sus vidas han mejorado nuestra comprensión de las tendencias históricas y el impacto local del cambio climático y la sequía. Estas observaciones registran cambios en plantas y animales, el abastecimiento de agua, los patrones climáticos y las tormentas de arena o polvo. Las observaciones con las que los ancianos de pueblos tradicionales han contribuido a nuestros estudios proporcionan una visión clara y consistente de los cambios que empezaron a mediados del siglo XX. Entre los más citados figuran una diminución a largo plazo de la cantidad anual de nieve en el último siglo, una transición de condiciones de humedad a condiciones de sequedad más frecuente y un descenso de las aguas superficiales. Las observaciones incluyen información importante sobre la transformación de los ecosistemas locales que no puede obtenerse fácilmente a partir de registros meteorológicos y caudales, como los cambios en las poblaciones de animales y plantas y las rutas de migración de los animales. El impacto del cambio climático puede contribuir de manera importante a una degradación del medioambiente y condiciones de vida precarias en las reservas de los navajos. Los ancianos señalan que la disminución de la capacidad de cultivar maíz y otros cultivos se deriva, en parte, de la reducción de los recursos hídricos disponibles. Las regiones áridas como esta se caracterizan por la dureza de sus condiciones, la sequedad y el escaso suministro de agua, incluso en condiciones normales, y por lo tanto su sensibilidad a cambios provocados por el aumento de las temperaturas es muy elevada.
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