Hacer frente al cambio climático: Adaptar las estrategias del pasado para afrontar los nuevos desafíos
Las pequeñas comunidades insulares, los pueblos indígenas y otros grupos vulnerables han acumulado conocimientos y prácticas que les han permitido resistir a los fenómenos medioambientales imprevisibles del pasado. Dichos conocimientos y prácticas constituyen un recurso importante para afrontar el cambio climático, ya que impulsan los procesos de adaptación que se llevan a cabo a nivel de las comunidades, reconocen su capacidad de resistencia, y refuerzan su confianza. ¿Cómo afronta su comunidad el desafío de los efectos del cambio climático?
Puesto que se prevé que aumenten la frecuencia y la intensidad de los fenómenos climáticos extremos, los conocimientos tradicionales en materia de reducción del riesgo de desastres naturales merecen reconocimiento. Dawn Tuiloma-Palesoo de las Islas Fiyi (Pacífico Sur) recuerda: «Uno de los elementos que hizo posible que nuestros ancestros supieran cómo afrontar los desastres naturales fue el estar preparados. Hoy en día, si miras las casas tradicionales de las islas del Pacífico, que ya casi no existen en muchas comunidades, notarás que fueron construidas con materiales locales y, en ciertos casos, edificadas especialmente para no resistir a los desastres. ¿Por qué? Porque así es más fácil volver a construirlas después de un desastre. En ciertas comunidades, se llegaba a derrumbar los pilares de las casas antes de un huracán para luego reinstalarlos. En cuanto a la comida, cuando sembrábamos algún cultivo siempre reservábamos una parte para situaciones de emergencia. De hecho, todavía se oye hablar de las “comidas huracán”, que son alimentos preparados de tal modo que duran mucho tiempo y aseguran la subsistencia de una familia o una comunidad tras un desastre».
Las comunidades andinas están tomando medidas para adaptarse a los regimenes de precipitaciones y heladas que se han vuelto cada vez más imprevisibles: «Cuando se nubla el Ausangate estamos felices y le ofrecemos nuestra coca», explica Máximo Crispín Mandura, miembro de la comunidad agraria de Ausangate, Cusco, Perú (América del Sur). «Le agradecemos, pues, que se esté cubriendo nuevamente de nieve. El Ausangate guarda el agua que necesitamos de junio hasta noviembre, para el periodo de siembra. Antes, empezaba a llover en octubre, pero hoy hay que esperar hasta diciembre, por lo que la papa y la oca (Oxalis tuberosa) no tienen suficiente tiempo para madurar. Actualmente, estamos construyendo un canal de riego y rogamos que el apu Ausangate se nos quede con nieve». Hercolina Cruz, miembro de la comunidad agraria de San Antonio, Caracoto, Puno, Perú, nos cuenta que las heladas ocurren en cualquier momento, sin prevenir. «Antes sabíamos cuándo venían y teníamos tiempo para quemar la bostita. Hoy, hacemos vigilia todas las noches para que no nos sorprenda. Los mejores granos, los fuertes y sanitos, los guardamos para sembrarlos, ya que si en el frío han llegado a ser grandes, grandes serán sus hijitos también. Mi vecina ya ha empezado a plantar arbolitos en los bordes de las chacras, en los que se va a perder la helada, pero ¿no será que los pajaritos van a cosechar la quinua más rápido que nosotros?».
El pueblo inuvialuit de Sachs Harbour en el Ártico occidental canadiense (América del Norte) está adaptando sus modalidades de caza e itinerarios de viaje a un entorno cambiante. Debido a que las primaveras son cada vez más cortas y cálidas, y la nieve y el deshielo han aumentado, los pobladores afirman cazar en periodos más cortos que de costumbre. Ahora, regresan a la comunidad después cazar gansos, en lugar de dirigirse a los lagos para pescar en hielo. La espera constituye una estrategia de adaptación ya que los pobladores esperan que los gansos se acerquen, que las tierras se sequen, que las condiciones meteorológicas mejoren o que la lluvia cese. Asimismo, el aumento de la presencia de suelos desnudos y las condiciones de nieve variables demuestran que las familias se están desplazando a lo largo del banco de hielo en lugar de tomar los caminos que se encuentran tierra adentro. En efecto, el deshielo del permafrost registrado en varias zonas ha obligado a los viajeros a trazar nuevos senderos y caminos para evitar los hundimientos, los desprendimientos y la erosión. Además, los pobladores afirman utilizar vehículos todo terreno en lugar de motos de nieve para dirigirse a los campamentos de primavera cuando no hay suficiente nieve; y han empezado a cazar focas desde sus botes a mar abierto, debido a la ausencia de la banquisa donde era común encontrar focas en el verano.
¿Cómo ha resistido su comunidad a los cambios medioambientales en el pasado? ¿Qué acciones están tomando para adaptarse a los efectos recientes del cambio climático?
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Agradecemos a las siguientes fuentes:
1.Dawn Tuiloma-Palesoo. Foro mundial «Small Islands Voice» [La voz de las islas pequeñas], 16 de noviembre de 2004) http://www.sivglobal.org/?read=82
2.Testimonios andinos de la exposición fotográfica «El clima cambia, mi vida también», Lima, del 1 al 31 Mayo de 2008, organizada por GTZ, DED, SPDA y CONAM. http://www.elclimacambia.pe
3.Berkes, F. and D. Jolly. 2001. Adapting to climate change: social-ecological resilience in a Canadian western Arctic community. Conservation Ecology 5(2): 18. http://www.consecol.org/vol5/iss2/art18/
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